junio 19, 2024

Ariel Jiménez Gil

EL gasto mundial en transformación digital será, probablemente, superior al 16% anual compuesto hasta 2027, según los datos que el International Data Corporation (IDC) compartió en 2023.

Estos datos reflejan un mundo organizacional en constante cambio y transformación, donde la adaptabilidad es una habilidad necesaria para afrontar estos retos. Por ello, el pensamiento líquido es un concepto que vale la pena tener en cuenta y ejercitar para estar mejor preparados y preparadas en este entorno.

Es así, como el pensamiento líquido se presenta como una herramienta poderosa para las organizaciones que buscan transformarse y prosperar en entornos dinámicos.

Según Mckinsey, las “Empresas punteras, como Allianz, Haier, Microsoft y Nucor, están desarrollando nuevas arquitecturas que incluyen redes colaborativas de equipos autogestionados que operan en ciclos rápidos y se centran en crear valor para sus partes interesadas”.

El pensamiento líquido es una metáfora tomada del sociólogo Zygmunt Bauman. Se refiere a la capacidad de adaptarse y fluir como el agua, sin rigidez ni resistencia. En lugar de aferrarse a estructuras fijas, las organizaciones líquidas se ajustan constantemente a las circunstancias cambiantes.

Pero ¿Qué es el Pensamiento Líquido?

Transformación organizacional y pensamiento líquido

Esta habilidad, sin duda, es muy afín a conceptos como la mentalidad de crecimiento o, incluso, la mentalidad digital.

Importancia en la Transformación Organizacional

Repasemos algunas características de este concepto que puede impulsar nuestros retos de transformación organizacional, actuales y futuros:

1.        Flexibilidad y Agilidad: Las organizaciones líquidas pueden pivotar rápidamente ante desafíos y oportunidades. El pensamiento líquido permite adaptarse a las personas, donde el riesgo y la incertidumbre es habitual y necesaria.

2.        Cambio de Mentalidad: La transformación organizacional requiere un cambio profundo en la actitud mental. El pensamiento líquido fomenta la apertura a nuevas ideas y a nuevos aprendizajes. El riesgo no es una barrera.

3.        Innovación y Creatividad: El pensamiento líquido te impulsa a experimentar y a probar constantemente. Esta condición fomenta la creatividad y la búsqueda de soluciones no convencionales.

4.        Comunicación y Colaboración: El pensamiento líquido promueve la comunicación abierta, la escucha activa y la colaboración entre equipos. Las organizaciones se benefician al compartir conocimientos y experiencias.

5.        Cultura Abierta al Cambio: Los líderes deben crear un entorno donde la adaptabilidad y la experimentación sean valoradas, recompensadas y aprovechadas.

6.        Aprendizaje Continuo: Se fomenta la formación constante,  la curiosidad y la experimentación para capitalizar el aprendizaje.

Transformación organizacional y pensamiento líquido

Una gran combinación

Cada vez más las habilidades socio emocionales o humanas son más valoradas. Muchas de estas habilidades confluyen en el pensamiento líquido, que estará más presente en el futuro, no solo de las organizaciones, sino de la sociedad en general.

Adaptarnos y adoptar muchos de los cambios que estamos viviendo y aportar soluciones diferentes a las problemáticas emergentes, será parte de nuestra dinámica individual, familiar, social  y organizacional.