El fin de semana, mientras todavía se comentaba todo lo que había dejado el debate en el Congreso, algunos medios nacionales hablaron de un estudio de Fernanda Ruiz titulado “La ley que perdió su nombre”. El trabajo analiza cómo la llamada “Ley de Tierras” se instaló en las búsquedas y en las redes, aunque oficialmente fue presentada como “Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada”.
Lo curioso es que, cuando un tema llega a la gente, no siempre se queda con el nombre que le pusieron. ¡Cómo cambia un tema cuando pasa de los #políticos, los #medios y las #redes a la cabeza de la #gente! En este caso, el nombre que terminó ganando en la conversación fue “Ley de Tierras”.
¿Pero… es solamente una cuestión de nombres? Puede ser que no.
Cuando algo nos toca de cerca, prestamos más atención. Y en #LaRioja, hablar de tierras no es algo tan lejano.
Tenemos un antecedente concreto, Valle Hermoso, en Vinchina. Hace años, la compra de unas 200.000 hectáreas por parte de un empresario extranjero generó preocupación y el caso llegó al Congreso, en medio del debate que terminó dando lugar a la Ley de Tierras de 2011.
Por eso, cuando hoy vuelve a hablarse de tierras y de la posibilidad de que grandes extensiones queden en manos extranjeras, es lógico que en La Rioja el tema nos resulte conocido y nos genere preguntas.
Pero esto no pasa solamente con la tierra. Pasa con el agua, el trabajo, la producción, la minería, la seguridad o el precio de los alimentos. La gente puede no estar siguiendo una discusión política, pero sí estar preocupada por alguna de esas cosas. Y ahí las redes juegan un papel enorme.
Antes entrábamos a Facebook para ver qué publicaban nuestros amigos, familiares o las páginas que seguíamos. Hoy el #algoritmo decide buena parte de lo que aparece frente a nosotros y trata de mostrarnos aquello que cree que puede interesarnos en ese momento.
Por eso una persona puede no buscar una noticia política, pero detenerse frente a algo que habla de su trabajo. Puede pasar de largo frente a una explicación sobre una ley, pero quedarse mirando cuando aparece el nombre de un lugar que conoce.
La puerta de entrada muchas veces no es la política. Es la vida cotidiana. Y quizás ahí esté una de las claves para entender cómo se informan hoy nuestros lectores.
No necesariamente dejaron de interesarse. Simplemente necesitan encontrar qué tiene que ver ese tema con ellos.
Por: ELEUTERIA
Fuente:
• Fernanda Ruiz, “La ley que perdió su nombre”, estudio sobre la circulación digital de la discusión por la Ley de Tierras, publicado en ¿Y ahora qué?
