En los últimos días se conocieron dos estudios de universidades que, aunque hablan de cosas distintas, terminan mostrando una realidad que preocupa. Uno, de la Universidad Torcuato Di Tella, reveló que en julio la confianza de los jóvenes de entre 18 y 29 años en el Gobierno nacional cayó un 23%, la baja más fuerte entre todos los grupos de edad. El otro, realizado por el CBC de la Universidad de Buenos Aires (UBA), mostró que casi uno de cada dos jóvenes argentinos vive en una situación de vulnerabilidad y que cada vez son más los que no estudian, no trabajan y ni siquiera buscan empleo porque sienten que no van a encontrar una oportunidad.
Aunque a simple vista parecen hablar de temas diferentes, ambos informes terminan reflejando la misma realidad, una generación a la que cada vez le cuesta más imaginar un futuro. Detrás de las estadísticas hay jóvenes que terminaron una carrera y no consiguen trabajo, otros que tienen empleo, pero no logran llegar a fin de mes, quienes sobreviven con changas y hasta aquellos que dejaron de buscar porque sienten que el esfuerzo ya no alcanza. Durante años se repitió que estudiar era el camino para progresar, pero hoy muchos sienten que, aun haciendo las cosas bien, les resulta cada vez más difícil construir un proyecto de vida.
Los datos del estudio del CBC de la UBA ayudan a entender por qué tantos jóvenes sienten que cada vez cuesta más salir adelante. Solo 2 de cada 10 tienen un trabajo registrado, mientras que la mayoría trabaja de manera informal o con empleos muy inestables. Además, más de la mitad asegura que los ingresos de su familia no alcanzan para llegar a fin de mes. Con este panorama, no sorprende que muchos empiecen a perder la esperanza.
Y cuando esa esperanza se pierde, el problema ya no es solo económico. También afecta la salud mental, afecta cómo se sienten. El estudio muestra que cada vez son más los que viven con ansiedad, preocupación e incertidumbre porque no saben qué les depara el futuro.
En Chilecito, esta realidad también se hace sentir. Muchos jóvenes terminan una carrera en la UNdeC, pero no encuentran oportunidades acordes a su formación, otros deben conformarse con trabajos precarios y muchos eligen irse a otra provincia en busca de un futuro mejor. La ciudad tiene una universidad que forma profesionales y un gran potencial para crecer, pero el gran desafío sigue siendo crear oportunidades para que esos jóvenes puedan quedarse y construir aquí su proyecto de vida.
Quizás por eso no sorprende el dato que dio a conocer la Universidad Torcuato Di Tella. Si tantos jóvenes sienten que cada vez cuesta más estudiar, trabajar y salir adelante, es lógico que también empiecen a perder la confianza en quienes tienen la responsabilidad de gobernar. Más que una cuestión política, parece ser el reflejo de una generación que espera respuestas y todavía no las encuentra.
La política suele discutir quién tiene la culpa. Los jóvenes, en cambio, necesitan saber quién tiene las soluciones.
Fuentes
Universidad Torcuato Di Tella. Índice de Confianza en el Gobierno (ICG), julio de 2026. El informe registra una caída del 23% en la confianza hacia el Gobierno entre los jóvenes de 18 a 29 años respecto del mes anterior.
Ciclo Básico Común (CBC) – Universidad de Buenos Aires. Jóvenes vulnerables en la Argentina: Jóvenes vulnerables en la Argentina: Condiciones de vida, creencias y expectativas sobre el futuro. El estudio señala que el 48,9% de los jóvenes vive en situación de vulnerabilidad social y analiza el impacto de la precariedad laboral, el desaliento y la salud mental en las juventudes argentinas.
