El Gobierno nacional avanza con una reforma tributaria que busca reducir la cantidad de impuestos. La idea central es que pagar impuestos sea más claro, con menos trámites y menos cargas tanto para trabajadores como para empresas.
Según lo que se viene analizando, uno de los principales objetivos es eliminar o reducir impuestos considerados “distorsivos”, es decir, aquellos que encarecen la producción o complican la actividad económica. Entre ellos aparecen el impuesto al cheque, las retenciones a las exportaciones y el impuesto a los Ingresos Brutos, aunque estos cambios serían graduales.
También se estudia modificar el Impuesto a las Ganancias, especialmente para empresas, con la intención de bajar su carga y fomentar inversiones.
Otro punto importante es la posible eliminación de impuestos de baja recaudación, con el objetivo de achicar la cantidad total de tributos y hacer el sistema más simple de entender.
Además, el plan incluye avanzar hacia sistemas más digitales y automáticos, donde muchos datos ya estén cargados previamente, para evitar trámites largos o confusos.
Algunos profesionales en el tema advierten que estos cambios podrían afectar la recaudación, lo que impactaría en los recursos del Estado y de las provincias.

