La misión Artemis II avanza con éxito y ya transita una etapa decisiva: los astronautas comenzaron a pilotar manualmente la nave Orion, en una serie de pruebas clave para el futuro de la exploración lunar.
Tras el histórico lanzamiento, la tripulación tomó el control directo de la nave para realizar maniobras y verificar su comportamiento en el espacio. Durante estas pruebas, incluso detectaron y evaluaron pequeños inconvenientes técnicos, lo que forma parte del proceso de validación del sistema.
Este paso es fundamental, ya que permite comprobar cómo responde Orion en situaciones reales y preparar el camino para próximas misiones con alunizaje. Además, se están realizando ejercicios de aproximación, navegación y control, esenciales para garantizar la seguridad de futuras tripulaciones.
La misión, que durará unos 10 días, mantiene su objetivo principal: orbitar la Luna sin descender y poner a prueba todos los sistemas de la nave antes de los próximos viajes tripulados.

