El santuario del Señor de la Peña vuelve a convertirse en el epicentro de la devoción provincial. Con una expectativa que «supera las 60 mil personas», el movimiento de fieles ya comenzó a intensificarse en la zona. Peregrinos de toda La Rioja y de provincias vecinas emprenden recorridos de horas, e incluso días, para participar de las ceremonias religiosas en lo que representa «una de las expresiones de fe más importantes del calendario religioso riojano».
Para garantizar la seguridad de los asistentes, se han puesto en marcha operativos especiales de asistencia sanitaria y logística. Esta festividad, donde «la fe, la tradición y la cultura popular se combinan en una experiencia multitudinaria», requiere de un despliegue coordinado para acompañar a quienes llegan caminando o en vehículos a cumplir sus promesas frente a la imponente piedra.
El santuario del Señor de la Peña vuelve a convertirse en el epicentro de la devoción provincial. Con una expectativa que «supera las 60 mil personas», el movimiento de fieles ya comenzó a intensificarse en la zona. Peregrinos de toda La Rioja y de provincias vecinas emprenden recorridos de horas, e incluso días, para participar de las ceremonias religiosas en lo que representa «una de las expresiones de fe más importantes del calendario religioso riojano».
Para garantizar la seguridad de los asistentes, se han puesto en marcha operativos especiales de asistencia sanitaria y logística. Esta festividad, donde «la fe, la tradición y la cultura popular se combinan en una experiencia multitudinaria», requiere de un despliegue coordinado para acompañar a quienes llegan caminando o en vehículos a cumplir sus promesas frente a la imponente piedra.
